Discurso pronunciado por Adolfo Araujo en la sesión de clausura del I Congreso Evangélico Español celebrada en el Teatro de la Comedia de Madrid el día 10 de mayo de 1919.
Agradecemos la gentileza del Archivo de las Antiguas Iglesias Metodistas de Cataluña y Baleares, y a su coordinador Pablo García Rubio por facilitarnos el documento que ponemos a disposición de nuestros lectores y lectoras.
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